Christián Gutiérrez.

El Presidente de México apuesta y juega a ganar la mente de las personas. En realidad, con la comunicación política, es lo que se debe hacer.

La política por tierra, gana adeptos y votos en el territorio; pero la comunicación política, debe ganar un territorio imaginario: la mente de las personas. Si se comprende esto, se entenderá a qué le apuesta López Obrador y a qué deberían apostarle los opositores.

Ese es el juego del Presidente, por ello su urgencia de inaugurar el Aeropuerto Felipe Ángeles. ¿Lo puede ver usted?

Aún así, por el momento el escenario clave es el de la revocación de mandato; de ahí la necesidad de construir “percepción”. Pero no cualquiera, porque servirá para capitalizarse en la revocación de mandato del próximo 10 de abril.

La percepción que necesita construir el Presidente de México, es la de “que millones de mexicanos lo apoyan y lo quieren como gobernante”.

Aquí radica la estrategia de la inauguración rápida del aeropuerto Felipe Ángeles. Para los seguidores de AMLO (su ejército fiel), la idea que quedará implantada en su mente es que “cumplió” con lo que prometió, y las marcas más poderosas, son aquellas que cumplen lo que prometen, por lo tanto, si López Obrador cumple, se sigue haciendo fuerte como marca entre los suyos.

De hecho, hay gente que me pregunta, ¿y qué pasa con aquellos que no creen en Obrador y verán un aeropuerto inconcluso? Mi respuesta sigue siendo la misma: Se desgastan en vano: a López Obrador no le importan los que no le creen o sus opositores. Las elecciones y conservar el poder se gana con votos, y si los 5, 10 o 15 millones de votos de sus aún creyentes le dan para conservar buenos niveles de aceptación y el poder, ¿por qué habría de querer convencer a sus detractores? En realidad, da exactamente lo mismo que no crean, critiquen o muestren las inconsistencias del aeropuerto, lo que importa es la mente de los que sí creen en el Presidente; ese es el territorio imaginario que se debe ganar y lo sabe hacer a diferencia de sus adversarios.

Entonces, todo lo anterior se entiende en un contexto especial: la necesidad de generar percepción y apoyo para la revocación de mandato.

La apuesta de López Obrador es, llevar a mucha gente a las urnas el 10 de abril, por ello necesita generar lo que en neuromarketing se conoce como estímulos, para sus seguidores y para aquellos que aún son susceptibles de ser convencidos.

Mostrar el aeropuerto Felipe Ángeles, desde la perspectiva y con la narrativa del Presidente, es fundamental porque representa el estímulo necesario para el cerebro de sus seguidores; los emocionará, hará que liberen serotonina y eso los seguirá convenciendo de que él es la esperanza. En realidad, López Obrador, desde una perspectiva de neurocomunicación, lo hace bien.

Y un buen resultado en la revocación de mandato, lo puede capitalizar para un escenario futuro: buscar una ampliación de mandato. Yo no descartaría este escenario futuro (ojo: dije buscar, no lograr).

En conclusión, mientras los opositores a López Obrador solo piensen que “madrear” al Presidente les dará ganancias, seguirán perdiendo el tiempo.

Imagínense ustedes, que la Pepsi solo tuviera como estrategia de neuromarketing chingarse a la Coca Cola.

Los opositores solo ven lo que quieren ver, en cambio Obrador, está vendiéndole al cerebro de sus seguidores.

*El autor es consultor, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho.