• Llamó a los obispos del país a elegir lo que es humilde no dejarse llevar por la vana búsqueda de cambiar al pueblo.

En la Basílica de Guadalupe, el nuevo arzobispo Primado de México, Carlos Aguiar, quien ofreció misa en el templo mariano, afirmó que el país vive abrumado por situaciones que violentan la justicia y la paz, agresiones que denigran la condición de hermanos y que fomentan la confrontación y el menosprecio   por la dignidad humana, lo cual lleva a la tragedia y a la muerte. Por ello, reiteró el llamado a la reconciliación.

En su primera misa en la Basílica, Aguiar indicó que se une a la expresión de humildad, a semejanza del Papa Francisco.

También llamó a los obispos del país a elegir lo que es humilde no dejarse llevar por la vana búsqueda de cambiar al pueblo.

“Hoy nos abruman situaciones que violentan la justicia, la paz, agresiones que denigran nuestra condición de hermanos, y que fomentan una vida de confrontación, discriminación, de menosprecio a la dignidad humana y que conducen a la angustia, a la tragedia y a la muerte. Eso no lo queremos nosotros, pueblo de Dios, pero lo vivimos”, aseveró.

Asimismo, recomendó  replantear el aporte pastoral y social de la Iglesia, a fin de que las nuevas generaciones tengan una ciudad humanizada. Instó a los ciudadanos y a los fieles a asumir las indicaciones del Papa, para que sean capaces de contribuir a la unidad del pueblo, favorecer la reconciliación y favorecer la resolución de los problemas de la nación.

El país puede encontrar solución a sus miserias, no se conformen con menos de lo que puede ser el modo mexicano, planteó. De igual modo, expresó confianza y esperanza en que el señor “hará maravillas” entre nosotros.

Al momento de hacer oración, en el recinto se pidió que Aguilar Retes pueda ejercer su ministerio sin reproche, predique con fe y constancia, fortalezca la unión y coordinación con el Episcopado, vele por el pueblo, con ayuda de presbíteros y diáconos; y siempre sea comprensivo con los más necesitados.

También se hizo una oración por el exarzobispo Primado, Norberto Rivera, quien ocupó el puesto durante 22 años.

Para finalizar, reiteró que las misas dominicales ya no se llevarán a cabo en la Catedral Metropolitana, en el Centro Histórico, sino en la sede de la Basílica.

Previo a su mensaje central, el Nuncio Apostólico, Franco Coppola, leyó la nota del Papa Francisco, en el que se da cuenta y aval a la elección de Aguiar Retes.

Esto, aunado a que los obispos de la Iglesia Católica y los representantes de la Iglesia Ortodoxa, le dieron la bienvenida.

Posteriormente Aguiar Retes acudió a una comida, organizada en privado, en la zona de la Plaza Mariana, a la que también asistieron sacerdotes, laicos; invitados especiales como líderes religiosos mexicanos y extranjeros; y algunos políticos como la senadora del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Ana Lilia Herrera.

Aunque acudió a la ceremonia de investidura y a la misa en La Basílica, la precandidata independiente a la Presidencia de la República, Margarita Zavala, no se quedó a la comida con el nuevo titular de la Arquidiócesis Primada.

A la reunión que se realizó a puerta cerrada, acudieron los cabildos de la Catedral y la Basílica, los Arzobispos invitados y los integrantes de la Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Antes de iniciar la misa, el nuevo Arzobispo Primado fue recibido por el  Cabildo de la Basílica, beso un crucifijo e ingresó al recinto por la Nave central.

Lo anterior, luego de pasar a través de una valla humana dónde le aplaudieron y vitorearon gritándole: ¡Cristo vive, en medio de nosotros!

Por unos instantes, se detuvo frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe, colocada al centro del templo.

En seguida, salió por el costado izquierdo del área donde se oficia la misa, para “revestirse”, es decir, cambiar sus ropajes. Instantes antes de la misa, se le entregó el báculo pastoral.