El Día del Abogado se celebra en México desde 1960, en conmemoración al 12 de julio de 1533 cuando se estableció en la Nueva España la primera cátedra para la enseñanza del Derecho, dictándose así las primeras Ordenanzas de Buen Gobierno.     Bartolomé de Frías y Albornoz leyó ante diversos testigos importantes la Prima de Leyes, una de las cátedras más sobresalientes y en las que se enseñaba Digesto, introduciendo al alumno al Derecho Romano.

Frente a más de 60 años de esta conmemoración, los retos para los abogad@s parecen mayores, de cuando nació la ilustre carrera de derecho en la Real y Pontificia Universidad de México, ahora convertida en UNAM, por ello estamos obligados a no olvidar el origen, recordar que el término abogado proviene del latin advocatus, llamado en referencia a defender, este origen sigue siendo la esencia de la abogacía, ya decía Ulpiano, estos son los mandamientos del derecho, vivir honestamente, no ofender a los demás y dar a cada uno lo suyo.

Actualmente existen 381 mil 770 abogad@s ocupados en México según el observatorio laboral, de los cuales el 69% trabaja en el sector privado y el 31% en el público, solo el 9.2% tiene maestría y el 0.5% doctorado, cabe señalar que el 59.8% son hombres y 40.2% mujeres.     Y aunque la carrera de Derecho sigue siendo altamente demandada por sus estudiantes, los abogados somos calificados (del 1 al 10) por la sociedad mexicana con un 4, cercano a los policías y los políticos, lo que nos refleja varios análisis interesantes frente a la prestigiosa abogacía y su desempeño.

Por los datos expuestos me permito decir que la actualización permanente, es un menester en el ámbito profesional, mucho se ha cuestionado la colegiación obligatoria en México, pero los porcentajes nos obligan a impulsar la permanente capacitación, si bien las batallas ganadas en tribunales afilan la astucia de los defensores del derecho, las letras nos obligan a compaginar la practica con la jurisprudencia, sea a través de posgrados o las asociaciones de profesionistas que nos brindan la hermosa tarea de seguir aprendiendo, en su momento los juicios orales obligaron a la capacitación, hoy los juicios en línea nos hace híbridamente más estudiosos, un título se vuelve vacío cuando no caminamos con el cambio, porque el derecho evoluciona con la sociedad misma.

Con la reforma constitucional paritaria el poder judicial está obligado a cumplirla, celebro que si bien la carrera de derecho sigue siendo en su mayoría representada por hombres, actualmente las abogadas ilustres, pasaron de ser proyectistas a magistradas, vemos en las rectorías y direcciones de derecho a más mujeres al frente, Sarmiza Bilcescu, primera mujer que logró doctorarse en Derecho por la Universidad de París, en 1890, festejaría grandemente que exista en el mundo del derecho ya existe la alternancia.

Pero es la honestidad y la defensa justa del derecho en la sociedad, el mayor de los retos de los abogad@s en estos días, parece imposible romper con las descalificaciones a la profesión cuando el abogado va de la mano del funcionario público y los políticos, romper con frases como “el que no tranza no avanza”, porque la noble carrera de derecho nos oferta una gama amplia de oportunidades para servir a otros.

Recordemos los ideales de los jóvenes estudiantes, de defender a los que no tienen voz, del derecho justo y para todos, del bien común que nos enseñaban en los libros de derecho romano, que ellos nos inciten a desempeñarnos honorablemente, que cuando acudamos a un tribunal la diosa Themis hable por nosotros, brinde el buen consejo, las leyes sean honrosamente defendidas por nosotros y respetadas las “buenas costumbres”.    Que el espíritu de abogado que habitó en Benito Juárez o José Vasconcelos, por mencionar algunos destacados, nos ayude no solo a defender la constitución, los derechos humanos y las leyes de reforma, la igualdad en la sociedad, la lucha social, ponderar por el dialogo la tolerancia a las ideas, y a defender vivir en un estado de derecho que tanto necesitamos en el país. “Es el espíritu y no la forma de la ley lo que mantiene viva a la justicia”

Mi reconocimiento a todas y todos que portan dignamente la profesión de abogad@

 

Bety Barrientos