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Los climas secos y la urbanización contribuyen a la proliferación de mosquitos, arrojó un nuevo estudio realizado en África.

Los investigadores de la Universidad de Princeton se centraron en estudiar dónde y por qué los mosquitos Aedes aegypti, principal propagador del dengue, el zika, la fiebre amarilla y el virus chikunguña, se “aficionaron” a picar a los seres humanos.

Los expertos se preguntaron en qué lugares específicos les gusta a estos mosquitos picar a los humanos y en qué otros prefieren “morder” a los animales.

Para ello, utilizaron trampas especiales para recolectar sus huevos en varias zonas de 27 lugares de África subsahariana, y luego, en el laboratorio, probaron las preferencias de estos mosquitos atendiendo al olor que desprenden personas y animales.

Los hallazgos demostraron que los mosquitos que vivían en ciudades con gran densidad de población se sentían más atraídos por el olor humano que en aquellas regiones donde los asentamientos eran rurales.

Así, los mosquitos que viven próximos a ciudades densas como Kumasi, en Uganda, o Uagadugú, en Burkina Faso, “muestran una mayor disposición” a picar a los humanos, concreta por su parte Noah Rose.

Además, los animales que vivían en lugares con estaciones secas más largas y calurosas mostraban una fuerte preferencia por el olor humano y no tanto por el animal.

Los expertos no esperan que el cambio climático de las próximas décadas provoque grandes cambios en la dinámica de la estación seca, pero sí sugieren que la rápida urbanización podría llevar a que más mosquitos piquen a personas que viven en ciudades del África subsahariana en los próximos 30 años.

Con información de EFE