Ciudad de México.- Es un paliativo recurrente en gobiernos anteriores como el de Salinas.

Su aplicación tendrá serias dificultades y podría generar un boquete en las finanzas públicas, acaparamiento de productos y especulación de precios.

La inflación no se controla por decreto y menos con acciones de un presidente que a diario agrede y descalifica al sector productivo del país.

Proponemos acciones integrales para cuidar la economía y fortalecer el ingreso, como dar certidumbre jurídica a la inversión, creación de empleos bien pagados, respeto al Estado de derecho y mayor competitividad.

El plan contra la inflación anunciado por el gobierno es totalmente insuficiente para frenar el aumento generalizado de precios que tanto afecta a las familias mexicanas. Podría decirse que es una medida ilusoria como las aplicadas por los gobiernos de Miguel De la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo.

Así lo consideró el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés Mendoza, quien añadió que la estrategia del gobierno morenista es esencialmente un paliativo, una medida parcial y política para justificar que está haciendo “algo” para detener el alza de precios en alimentos, bienes y servicios básicos que consume la mayoría de los mexicanos.

“Por eso en Acción Nacional creemos que el plan del gobierno contra la inflación es un mero paliativo, un recurso empleado por gobiernos anteriores sin resultados concretos y resulta totalmente limitado para frenar el aumento generalizado de precios de la canasta básica”, expuso.

Cortés Mendoza dijo que, aunque el plan de López Obrador prevé poner un precio máximo a 24 productos de la canasta básica, su aplicación en el corto plazo tendrá serias dificultades, ya que, al estar sustentado en los subsidios adicionales a las gasolinas y diésel, podría generar acaparamiento de productos y especulación de precios.

“Lejos de una política económica para resolver el problema de la carestía en México con sustento técnico, es un acuerdo político entre el gobierno y algunos empresarios. Pero esta medida no garantiza, ni la reducción de precios, ni controla la inflación y mucho menos apoya a quienes menos tienen”.

Asimismo, las medidas implicarán una presión en las finanzas públicas de México, puesto que los subsidios no están contemplados en el Presupuesto de Egresos de 2022. Esto provocaría un golpe adicional a la inversión pública para mantener sanas las finanzas públicas, la cual funciona como multiplicador para la economía.

Los expertos, añadió Cortés Mendoza, aseguran que la inflación se mantendrá en niveles del 7 por ciento al menos hasta el mes de agosto, por lo que los altos costos de los alimentos se mantendrán en prácticamente todo el año en perjuicio de la mayoría de los mexicanos, especialmente de los 11 millones en situación de pobreza extrema y 45 millones en pobreza moderada.

Adicionalmente, sostuvo el dirigente, el plan gubernamental podría generar un boquete en las finanzas públicas, cuya repercusión negativa se podría ver en la asignación de recursos a estados y municipios en el Presupuesto de Egresos 2023.

“En Acción Nacional proponemos acciones integrales para cuidar la economía, tales como dar certidumbre jurídica a la inversión, generar condiciones para la creación de empleos bien pagados, respeto al Estado de derecho, impulsar la competitividad de los mercados, eliminar monopolios, y fortalecer el ingreso de las familias para aumentar su capacidad de compra”, detalló.

La promesa del presidente López Obrador era que la meta inflacionaria en su gobierno sería de 3 por ciento anual. El mismo Banco de México (BANXICO) pronosticó que en 2022 continuará el aumento de precios y que, otra vez, la inflación será superior al 3.5 por ciento al concluir el año.

De ahí, Cortés Mendoza destacó que la inflación no podrá ser controlada por decreto y menos con las acciones de un presidente que a diario agrede y descalifica al sector productivo del país. En este sentido, concluyó, el papel del Banco de México (Banxico) será clave para controlar la inflación.