Christián
¡Comparte!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

Por Christián Gutiérrez

Sin duda, me gusta la idea de una 4ta Transformación en México; pero la entendiendo como una 4ta ola de reformas democratizadoras. Reformas necesarias, que mejoren sustancialmente a México y la vida de todos los mexicanos.

Desde luego, lo que digo conlleva cierta dosis de utopía, pero también puede aterrizar en pragmatismo; quizá no en el México que debería ser, pero sí en el país que puede ser, claro está, uno mejor. Por eso me gusta lo que plantea el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, también reconozco que solo aprecio un buen intento y voluntad de querer hacerlo, en el discurso, porque en la práctica, aún no lo noto.

¿Por qué lo digo? Porque me agrada la idea de darle la vuelta al statu quo, es decir, cimbrar al sistema de partidos políticos para mejorarlo; reformar para mejorar, al sistema de representación política en México y que los mexicanos tengan mejores representantes políticos tomando decisiones; y reformar para mejorar, los mecanismos de democratización de la vida institucional del país, para que sean mecanismos mucho más eficaces en lo administrativo, en lo legal, financiero y punitivo, para abatir la impunidad.

Así aprecio las cosas a poco más de un mes de que llegue al poder Andrés Manuel López Obrador. Pero también deduzco los grandes problemas que enfrentarán el Presidente, su administración y la implantación de la 4ta Transformación.

La corrupción no se eliminará por decreto constitucional o institucional, mucho menos por el hecho de que López Obrador se autocalifique como “honesto”. El y su equipo, deben considerar que han sido cientos de años, durante los cuales el virus de la corrupción se ha enquistado en la conciencia y en la conducta de millones de mexicanos.

Aún sus seguidores -que manifiestan que México dejará de ser corrupto- han vivido bajo andamiajes institucionales y conductas humanas de corrupción. ¿Cuántos de los pro-amloistas y cuántos mexicanos opositores a López Obrador estarán dispuestos a cambiar para dejar de lado esa corrupción que les ha convenido, les ha aportado ganancias y en ocasiones, les ha permitido mejorar sus condiciones de vida?

Miembros del equipo de López Obrador que provienen de un Sistema Político corrupto por antonomasia, ¿estarán dispuestos a dejar de lado las conductas y las ventajas para ser más prolíferos en sus carreras políticas y en sus intereses económicos?.

Estas preguntas deben responderse, el propio Andrés Manuel López Obrador, sus aliados y seguidores, porque las conductas torcidas y corruptas enquistadas por cientos -o miles de años- entre millones de mexicanos, tan solo representan uno de los varios problemas que tendrá que afrontar la 4ta Transformación. La “pureza” de los gobernantes, es nada, si los gobernados nos asumen la parte que les corresponde.

*El autor es licenciado en derecho, con estudios de maestría en Ciencia Política y maestría en Neuromarketing, con estudios de doctorado en Política, Gobernabilidad y Políticas Públicas y diplomado en Marketing Político. Conoce su portal http://esferacomunicacionestrategica.com.mx/