En su reporte ejecutivo sobre el clima de inversión en México, el Departamento de Estado de Estados Unidos expresó su preocupación por la política energética del Gobierno Federal de nuestro país.

En el documento, la dependencia estadounidense señala que el crecimiento económico de México está obstaculizado por la incertidumbre en el cumplimiento de los contratos, la inseguridad, la informalidad y la corrupción; factores que aumentan el costo de hacer negocios en nuestro país.

La economía mexicana ha promediado un crecimiento del 2.34 por ciento de su producto interno bruto (PIB) entre 1994 y 2019, pero en el año anterior cayó a .1 por ciento.

El gobierno estadounidense mencionó además que en el primer trimestre de 2020, las tres principales agencias calificadoras (Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s) rebajaron la calificación soberana de México y las calificaciones crediticias de Pemex a estatus basura.

El Banco de México también rebajó las expectativas de crecimiento del PIB de México para 2020 a una caída del 8.8 por ciento.

Los cambios regulatorios, la débil salud financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) y una respuesta fiscal débil ante la crisis económica generada por el COVID-19 han contribuido a la incertidumbre actual sobre el futuro de la economía mexicana, señalan inversionistas.

El Departamento de Estado resaltó que México se convirtió en 2019 en el principal socio comercial de bienes en Estados Unidos y “sigue siendo uno de sus socios de inversión más importantes”.