RED 113/Gonzalo Reyes 

Fotografías/Jaime Lagunas

Morelia, Mich.- 07 de mayo de 2022.- Se desarrolló la expectante corrida de feria, la del 6 de mayo en el Palacio del Arte de Morelia: un cartel bien rematado por cualquier lado que se le viera, con una ganadería de bravo que prometía mucho, los toros de Julián Hamdan y la figura mundial del momento, el español Antonio Ferrera, quien más torea actualmente y sobre todo a los encastes más duros del planeta; venia en el cartel  la figura antológica de México, en la cuarta generación con Diego Silveti y Jorge Sotelo, el torero de la tierra, el moreliano, que ha mostrado enormes cualidades y deseo de triunfo, quien destila temple, mando y valor ante los bovinos y quien aprovecha al máximo su actuación frente al toro.

Todo estuvo dispuesto para una tarde intensa de emociones y de arte depurado entre desplantes de valentía y bravura; los tendidos del Palacio del Arte, fueron ocupados a media capacidad, aun respetando los lugares asignados por la pandemia, que no termina: y en punto de las 8 de la noche partió plaza el charro alguacil seguido por las cuadrillas; a la izquierda enfundado en terno rojo carmesí y oro Antonio Ferrera, como primer espada, al centro Diego Silveti, en vistoso traje en oro y salmón y el tercero en actuar por antigüedad en su alternativa; y a la derecha, Jorge Sotelo, el segundo que tomaría parte en la lidia vestido de turquesa y oro y con el privilegio de enfrentarse al quinto toro de la tarde: porque bien se dice “no ay quinto malo”.

Los primeros 3 toros acusaron debilidad, no fueron malos, porque nunca se rajaron, pero si venían faltos de fuerza, pues estaban apenas en sus carnes, sin exceso de gordura y así se manifestaron en bravura y los matadores tuvieron que emplearse a fondo para arrancarle los pases: Ferrera en su primero, se dejó ver sobrio, sin arrebatos y con suavidad en su trasteo, el menos débil por así decirlo de los primeros 3 que le permitió forjar lucidos derechazos y una breve tanda de naturales para matar de estoconazo un poco delantero pero que hizo doblar al burel para recibir su primer oreja pedida por el público: Ante la algarabía Sotelo, recibió a su primero de la noche un castaño que recorrió el ruedo dejando ver su trapío, pero que al paso fue mermando su fuerza, para doblar en repetidas ocasiones ante el esfuerzo del moreliano que le insistía por la derecha y con una buena tanda de naturales, sin ahogarlo para lograr pases de tanta intensidad que hacían surgir los gritos de emoción en las tribunas; la espada registro 3 cuartos pero en buen sitio que hicieron rodar al astado y hacerse merecedor del reconocimiento de su público que lo quería ver triunfar.

Para Silveti, salió el tercero, negro azabache agalgado de hechuras, pero que acusaba falsedad en su pata izquierda, lo que a la postre fue la causa de que pasara más tiempo rodado que embistiendo, aunque se le veía el celo y determinación por la pelea, no se rajaba el ejemplar pero la fuerza no le ayudaba cuando el de Guanajuato, intentaba meterlo a la muleta a lo que respondía el bovino, pero simplemente no podía ante la calma que impuso Silveti quien le marcó bien los pases que se quedaban a medias cuando la fuerza abandonaba al toro de Julián Hamdan, al que pinchó, pero en segundo intento despacha de certera estocada ante los aplausos del respetable.

A media corrida ante el ánimo en lo alto y con la esperanza de que mejorara la movilidad de los bovinos; “que, ay que aclararlo nunca se vieron malos, pero si faltos de fuerza”; salta al ruedo “Misión Cumplida” con 538 kilos en negra estampa; Ferrera lo recibe con su capote azul y lo hilvana en vistosas verónicas para ponerlo al caballo al que le pelea con fuerza en una vara para luego ver dos pares de banderillas por el español que entusiasmaron al público que así tributo con la primera gran y sonora ovación los desplantes de valentía y la bravura del toro que empezó a calar en los ánimos; El extremeño se planta de rodillas y recibe con la muleta y remata con el molinete, en el centro del ruedo lo torea en redondo con suavidad y temple y luego otra tanda al natural, con la izquierda que le responde muy bien el astado, ya ante los oles de entusiasmo del respetable que atestigua varias series de derechazos llenos de arte y temple, con mando y que el toro acude con presteza, con fijeza y humillando permitiendo varios desplantes pero más toreros que de alarde y así tras la espada, media estocada hace rodar al toro que cede la segunda oreja.

“Tiempo de Triunfo”, cárdeno oscuro con 464 kilos y justo en trapío, sin carnes de más fue el quinto toro, el que nunca es malo y se cumplió el adagio, aplaudido en su salida por la emotividad de sus movimientos es recibido de rodillas con el capote por el moreliano Jorge Sotelo, quien lo lleva a los medios y encelado en sus verónicas lo deja al caballo al que pronto acude para una vara bien puesta que incluso recibe aplausos por parte del público; en banderillas el moreliano invita al extremeño y como se dice “echan el gato al agua”, ponen al público de pie ante tanta presteza y sobria colocación de los arponcillos, Ferrera como siempre en todo lo alto y la locura en el par al violín por el michoacano: todos querían ver triunfar al paisano y se logró, mete al toro a su muleta, lo templa en cada pase y manda sobre el nobilísimo ejemplar que humilla en cada embestida a la que acude presuroso y con emotividad, suave, con temple y mando, viéndose grandioso con su mano izquierda y el bovino respondiendo por ambos lados; lo domina totalmente y se plata sin muleta y acaricia su testuz cuando ya está completamente dominado el bravo pero noble ejemplar que nunca reflejó malas ideas; vienen los molinetes de rodillas y la locura en tendidos para dejarse escuchar un silencio expectante cuando tras la espada, la coloca en todo lo alto para hacer rodar al toro y llevarse sin titubeos las dos orejas y enormes satisfacciones para el público.

Tras tantas emociones salta a la arena el cierra plaza “Grandes Lecciones” un cárdeno con 428 kilos de pura bravura y nobleza; encastado que acude presuroso al capote de Silveti, quien suave y parsimonioso se echa  el capote a la espalda y así lo pone al caballo; con la muleta realiza el péndulo en dos ocasiones y ya se avizoraba la gran faena que se vendría; el toro acude al cite sin titubeos y comienza a casi sacar arena con los cuernos en sus embestidas, lo que aprovecha Silveti para templarlo suavemente y mandarlo en cada embestida, sin ahogarlo y dándole su tiempo; en naturales lo torea hasta extasiarse y el cárdeno sigue respondiendo con fijeza y humillación, mientras las pasiones y entusiasmo se desbordan en tribunas, que comienzan a pedir el indulto para el toro mucho andantes de que el guanajuatense se perfile a matar; arroja la espada lejos y recorta la muleta para volverlo a hilvanar y el noble ejemplar sigue respondiendo con los cuernos en la arena y más se acentúa el grito de “toro toro toro toro”, Diego, prolonga las series y la faena se hace larga, que fue lo malo ya que empezó a quedarse sin gas el cárdeno, mientras el juez no se decidía por el indulto; ya sin remedio va por la espada y sin ganas de matarlo deja que pinche el toro cuando intenta recibirlo y que el toro sea el causante de su muerte; y lo repite de nuevo para así perder lo que hubiese sido un rabo y dos orejas; pero una  ya la tenía ganada el bisnieto del Tigre de Guanajuato, ya nadie se la quitaba, pero se vio que quería el indulto que no concedió el juez y si ordenó vuelta al ruedo al torazo que fue aplaudido con tanta fuerza.