El mundo de la moda no está exento de los abusos y fraudes, ya que lamentablemente se prestan muchas momentos para llevarlos a cabo, lo cual trunca los sueños de muchas personas que únicamente incursionan en este mundo con la ilusión de triunfar y lograr eso que tanto desean.

Aquí en Michoacán, son muchos los casos que se han presentado y expuesto a través de las redes sociales, en las que dejan evidencias y testigos de los desgarradores hechos que pueden ocurrir dentro de este ámbito.

Hace apenas unos días se dieron una serie de acusaciones en contra de un director de una agencia de modelos, a quien cada vez se le suman más y más señalamientos de varias supuestas víctimas tanto de estafa como de acoso.

Y por ello, quiero recordar una de mis columnas pasadas llamada “El fotógrafo acosador” en la que hablo un poco acerca de un tema similar, por lo que vuelvo a reiterar que siempre debemos tener cuidado en los proyectos en los que ingresamos.

Debemos cuidarnos mucho, siempre preguntar a otras personass si ya han trabajado con cierta persona, puesto que pedir referencias nunca está de más, incluso llevar algún familiar o amigo a la sesión o pasarela para sentirnos más seguros.

Después de todas las violaciones y desapariciones que ocurren en nuestro país, es preferible tomar cualquier medida que nos haga sentirnos protegidos y fuertes ante cualquier situación que ponga en riesgo nuestra integridad.

“Mi respeto a tu opinión termina cuando intentas imponerme la tuya sin respetar la mía”.
-Anónimo

¡NO DEJES QUE TUS SUEÑOS SE ROMPAN POR ABUSOS! Siempre que quieras realizar algún proyecto tómalo con precauciones, pero que nadie trate de imponer lo que tu no quieres o pienses que está mal.

Me permito citar en esta columna el caso de un chico moreliano que por tener el sueño de ser modelo profesional tuvo que pasar una horrorosa experiencia de ser manoseado por quién le prometió cielo, mar y tierra en la industria.

Hace apenas unos días me enteré de su historia y al leerla no pude evitar llorar, ya que no puedo creer la maldad de algunas personas para abusar de alguien que únicamente desea cumplir su sueño, de gente sin escrúpulos que pisotea la ilusión de otro ser humano para obtener sus deseos turbios.

Afortunadamente este joven ya denunció el abuso que sufrió, algo que hay que reconocer que es de valientes, ya que su único objetivo es que su experiencia no le toque a ninguna otra persona.

Y sí, quizá en estos tiempos da mucho miedo alzar la voz para ser escuchados, en este mundo donde la revictimización está mucho antes que la justicia, pero si nadie se atreve a hacerlo, las cosas nunca cambiarán.

“Ya no tengo miedo, quiero alzar la voz para evitar el trago amargo que tuve”, fueron las palabras del ya mencionado chavo, a quién prefiero dejar en el anonimato.

Con esto finalizo mi columna semanal y espero que nos llevemos el mensaje que es claro:

“Justicia, igualdad y libertad son algo más que palabras, son metas”…