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20 noviembre, 2018
Internacionales

Migrantes que lleguen a los EU ilegalmente; Trump prohibe asilo

El gobierno de Donald Trump invocó sus poderes en temas de seguridad nacional, destinados a proteger a los Estados Unidos contra amenazas externas, y el jueves anunció nuevas reglas que le dan al actual presidente la potestad de negarle el asilo a prácticamente cualquier migrante que cruce la frontera de manera ilegal.

Los funcionarios se negaron a precisar quiénes se verán afectados por las nuevas reglas, pero tanto dentro del gobierno como en los grupos de defensa se espera que Trump pretenda negarles el asilo a los migrantes de las naciones centroamericanas, muchos de los cuales marchan hacia Estados Unidos en una caravana ampliamente reseñada por los medios.

Se espera que el mandatario, quien usó a la inmigración y la caravana como temas muy importantes durante las campañas de las elecciones intermedias, anuncie este viernes cuáles son los países que se verán afectados por las nuevas reglas. Esta decisión entrará en vigor tan pronto como sea publicada en el Registro Federal.

Las regulaciones revisarán las viejas leyes de asilo que permiten que las personas que huyen de la persecución y la violencia en sus países de origen puedan buscar refugio en Estados Unidos.

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Los cambios eliminan la opción de asilo para quienes no ingresan al país por los puertos de entrada oficial, donde los inmigrantes y otros viajeros tienen permiso legal para cruzar de México a Estados Unidos, después de ser procesados ​​por la Patrulla Fronteriza. Recientemente, en algunos cruces, una avalancha de llegadas ha creado largas filas y retrasos de varios días.

“La ley es clara: las personas pueden solicitar asilo, estén o no en un puerto de entrada, e independientemente de su estatus migratorio”, dijo Omar Jadwat, director del Proyecto de Derechos de los Inmigrantes de la Unión Americana de Libertades Civiles. “El presidente no puede ignorar esa ley, incluso si no le gusta”.

Las nuevas regulaciones se basan en el mismo principio invocado por Trump, días después de su toma de posesión, para prohibir los viajes desde varios países predominantemente musulmanes y seguramente serán impugnados ante los tribunales.

Los abogados de las organizaciones de defensa de la inmigración dijeron que esta medida viola un principio rector del asilo federal: juzgar la solicitud de cada persona por sus propios méritos. Los expertos legales también dijeron que las leyes federales e internacionales son muy claras en cuanto a que Estados Unidos debe brindarle a los inmigrantes la oportunidad de solicitar asilo, independientemente de si ingresaron al país de manera legal o ilegal.

Los funcionarios gubernamentales defendieron el nuevo enfoque y dijeron que el presidente responde a las estadísticas que muestran que la mayoría de los migrantes que buscan asilo son finalmente rechazados, pero no antes de que muchos falten a sus audiencias judiciales y decidan quedarse ilegalmente en el país.

Según un funcionario, una vez que el presidente hace una proclamación en la que identifica quiénes están excluidos por las nuevas regulaciones, esas personas podrían solicitar dos programas más pequeños en los que es menos probable que puedan permanecer en Estados Unidos.

Un funcionario dijo que ambos programas cumplirían con las obligaciones del tratado de Estados Unidos, una afirmación que los críticos dicen que es falsa. El funcionario, que habló bajo condición de mantener su anonimato, dijo que las nuevas regulaciones estaban respaldadas por leyes que le otorgaban al mandatario una amplia autoridad para controlar quién ingresa al país.

El Acta de Inmigración y Nacionalidad dice que el presidente “puede por proclamación, y por el período que considere necesario, suspender la entrada de todos los extranjeros o cualquier clase de extranjeros como inmigrantes o no inmigrantes, o imponerle a la entrada de extranjeros cualquier restricción que considere apropiada”.

Trump ha molestado a sus asesores durante meses por el aumento de inmigrantes que cruzan desde México. Enfurecido por la caravana de varios miles de migrantes que salió de Honduras y ha avanzado lentamente hacia la frontera de México y Estados Unidos, el mandatario ordenó el despliegue de más de 5000 efectivos para evitar que los migrantes puedan cruzar.

A principios de esta semana, esa caravana todavía tenía alrededor de 4000 o 5000 personas y había llegado a Ciudad de México. Según informes, las caravanas más pequeñas de varios cientos de personas también se dirigen a Estados Unidos.

Desde que asumió el cargo hace casi dos años, Trump ha criticado lo que califica como leyes débiles que les permiten a los migrantes que son atrapados al cruzar de manera ilegal poder solicitar asilo con falsas pretensiones y luego ser liberados en el país donde, a veces durante años, esperan que los tribunales determinen la validez de sus solicitudes de asilo.

En el año fiscal que terminó en septiembre, 396.579 personas fueron detenidas luego de cruzar ilegalmente la frontera sur, dijeron las autoridades.

“Atrapar y liberar. Es una vergüenza que tengamos que aguantarlo”, dijo Trump en un discurso en la Casa Blanca mientras potenciaba su mensaje antiinmigración, días antes de las elecciones. “Estas políticas llevan a la liberación de extranjeros ilegales en nuestras comunidades después de que han sido detenidos”.

El objetivo de las nuevas reglas es acabar con la política de “capturar y liberar” con la declaración de grandes grupos de migrantes como inelegibles para el asilo. Aquellos que cruzan ilegalmente y tratan de solicitar asilo serían detenidos y devueltos rápidamente a sus países de origen.

Además de la prohibición de viajar, Trump ha reducido de manera severa la cantidad de refugiados que pueden ingresar a Estados Unidos desde cualquier parte del mundo. Y ha propuesto reglas que castigarían a los inmigrantes legales al negarles la residencia permanente si usan servicios públicos, como cupones de alimentos y vales de vivienda.

Su gobierno también ha intentado cerrar el programa de Estado de Protección Temporal de larga duración, cuyo objetivo es proporcionarles ayuda temporal a personas de países como Haití, El Salvador y Honduras que han sido devastadas por desastres naturales o conflictos políticos.

Trump también ordenó que se finalice el programa de la era de Obama conocido como Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, o DACA, que está destinado a proteger de la deportación a aproximadamente 1,8 millones de jóvenes inmigrantes y les otorga permisos para trabajar legalmente en el país.

Los tribunales han bloqueado temporalmente al gobierno para que no acabe con DACA, diciendo que el gobierno no ha proporcionado una razón legítima. El jueves, un tribunal de apelaciones confirmó la decisión de otro juzgado de mantener el programa. Se espera que la Corte Suprema retome el caso.

Los intentos de Trump para cerrar el programa de Estado de Protección Temporal también han sido bloqueados por los tribunales. Pero después de más de un año de disputas legales, la Corte Suprema confirmó la tercera versión de la medida de prohibición de viajes del presidente, lo que le permitió entrar en vigencia.

Tomados en conjunto, los esfuerzos de inmigración del gobierno han intentado reducir drásticamente el flujo de inmigración, legal e ilegal, hacia Estados Unidos.

Las restricciones al sistema de asilo forman parte de la respuesta gubernamental al fuerte aumento en el número de familias de Centroamérica que intentan cruzar la frontera sur. En septiembre, la Patrulla Fronteriza detuvo a 16.658 personas que viajaban en familia, una cifra récord.

En abril pasado, el Departamento de Justicia comenzó a implementar una política de “tolerancia cero” en la frontera, con la que se procesa a todos los adultos atrapados al cruzarla de manera ilegal. Eso llevó a una política de separar a los niños de sus padres y al escándalo político obligó a Trump a dar marcha atrás.

Pero desde entonces los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional y del Departamento de Justicia han trabajado horas extra para desarrollar una serie de nuevas políticas que detengan la llegada de familias de América Central.

La formación de la caravana de migrantes que ahora se encuentra cerca de la Ciudad de México desató la ira de Trump y lo llevó a convertir su detención en un tema central en el cierre de la campaña.

Previendo que sería un poderoso motivador político para algunos votantes republicanos, el presidente prometió tomar medidas para cambiar las leyes de asilo.

“La mayor laguna legal que atrae a los extranjeros ilegales a nuestras fronteras es el uso de solicitudes de asilo fraudulentas o sin mérito para ingresar a nuestro gran país”, dijo Trump durante un discurso el 1 de noviembre. “Se les da una pequeña declaración legal para la lean, y la leen. Y, de repente, se supone que están calificados”.

Información de NEW YORK TIMES

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