Christián Gutiérrez.

Una parte del lenguaje verbal del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, me gusta, porque es simple. En los talleres de oratoria política, suelo decirle a los participantes que una de las reglas básicas -no la única- de la oratoria y del discurso político, es hablar con palabras y frases cotidianas, sin palabras técnicas y logrando que una persona de 12 años comprenda lo que se dice.

Esta regla básica parece muy sencilla pero, en los hechos, implica que el orador político tenga y sepa manejar un lenguaje muy amplio y se despoje del ego para comunicar con la idea de ser comprendido y no para “impresionar”.

Por eso, la frase del Presidente de México, López Obrador, de que el Covid19 le venía como “anillo al dedo” para avanzar en la consolidación de la Cuarta Transformación, me pareció una frase poderosa. Cualquier persona la comprende y lo mejor de todo, es que la metáfora del anillo en el dedo, se quedó guardada en la memoria de las personas.

Hasta aquí, todo es correcto en materia de comunicación política.

El reto mayor viene cuando se trata de ser congruente entre el lenguaje verbal, el corporal y los hechos políticos. Quien no logra esta congruencia, en realidad es un mal comunicador.

De esto desprendo que el Presidente de la República ha sido un mal comunicador, durante la pandemia Covid19. ¿Por qué lo digo?, porque su “anillo al dedo”, no lo ha podido aterrizar en los hechos. En las encuestas, sobre todo en el rubro de economía, está siendo reprobado y está despertando a un tigre implacable: el elector mexicano.

En contra partida, la pandemia por el Covid19, sí le ha venido como anillo al dedo al Gobernador de Michoacán. En cuanto a su oratoria, me parece que puede ser mejor; su discurso público, ha sido oportuno (con timing dirían los expertos); y en cuanto a sus acciones, están aterrizando -aunque debería ser más rápido- y logrando esa congruencia que suele no verse, pero es efectiva.

El Gobernador de Michoacán, en términos generales, tiene alineada la comunicación y los hechos políticos, y eso le viene como anillo al dedo y como tinta en las encuestas. ¿De qué hablo?.

En la encuesta Mitofsky, del 21 al 23 de mayo pasado, a la interrogante: “Acuerdo (en el Estado de Michoacán) con la manera en que está gobernando el Gobernador del Estado”, la gente respondió así:

En desacuerdo: Feb 20 (76.9); Mar 20 (75.4); Abr 20 (74.5); May 20 (65.1)

De acuerdo: Feb 20 (19.6); Mar 20 (20.5); Abr 20 (24.5); May 20 (31.1)

Conclusión: De febrero a mayo 2020, ha ganado 11.5 puntos, en la aprobación de los michoacanos y ha disminuido sus negativos en 11.8 puntos.

Una encuesta más, de la misma casa Mitofsky, publicada el día 5 de junio en el periódico El Economista. Esta representa un ejercicio interesante acerca de la aprobación de los gobernadores mexicanos, por el tema de la pandemia Covid19.

En mayo 2020, el Gobernador de Michoacán registra el tercer lugar de aprobación, entre los 32 gobernadores del País.

En esta encuesta, aparecen así:

Primer lugar: Carlos J. González, de Quintana Roo:

Aprobación en Abr 20 (33.5) May 20 (50.9). Es decir, gana 17.4 puntos.

Segundo lugar: Claudia Pavlovich, de Sonora:

Aprobación en Abr 20 (44.1) May 20 (52.1). Es decir, gana 8 puntos.

Tercer lugar: Silvano Aureoles, de Michoacán:

Aprobación en Abr 20 (25.9) May 20 (32.1). Es decir, gana 6.2 puntos.

Cuarto lugar: Jaime Rodríguez, de Nuevo León:

Aprobación en Abr 20 (28.9) May 20 (34.8). Es decir, gana 5.9 puntos.

Por último, una tercera medición, la de Mundo Ejecutivo, publicada también el día 5 de junio de 2020, posiciona al Gobernador de Michoacán en el segundo lugar entre los 32 gobernadores, por la serie de acciones y efectividad que ha tenido en esta pandemia Covid19.

Es así como aparece el avance de los gobernadores mexicanos y las evaluaciones de los mexicanos.

Definitivamente, hay quienes sí están aprovechando el momento para mejorar en la percepción, imagen y reputación públicas. El Gobernador de Michoacán, es uno de ellos y eso seguramente lo toman como algo positivo en su grupo político. Sin embargo, me parece que esto no deberían tomarlo aún como un triunfo; se equivocarían.

Que el Gobernador de Michoacán esté dando apoyo con alimentos, créditos e incentivos fiscales, es bueno, pero los michoacanos y los mexicanos deberíamos comenzar a ser mucho más exigentes.

Se debe pasar de ser ciudadanos que aceptan apoyos coyunturales, a ser una sociedad que exige “derechos completos”, es decir, derecho a la salud, al trabajo, a la seguridad pública, etc.

El Gobernador de Michoacán lo está haciendo bien, y me parece que resucitó, al tercer mes de pandemia.

* El autor es consultor, estudia la maestría en Comunicación, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho.
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